Hace tres días Junior F.C se coronó como bicampeón de la liga colombiana. Ese doblete de títulos es digno reflejo de la cultura musical de esta región, una que es sabrosa, canchera, e inquieta. The Truinz ha hecho carrera en la industria organizando raves, abriendo escenario a Shakira, y portando la camiseta del equipo estrella de Barranquilla.
Este DJ/productor tiene afinidad hacia múltiples estilos, pero hay uno en particular que integra sus influencias y exploraciones: la techno coletera. En esta entrevista desmenuzamos dicha idea, entendemos el origen del salchipapeo, y comparamos la evolución de varias escenas locales.
¿Desde tu experiencia cómo ha sido la movida electrónica en Barranquilla recientemente?
En esta entrevista quiero mostrar las cosas que están sucediendo acá en Barranquilla, y pues en la Costa en general. La escena se ha movido full últimamente. Digamos que yo soy uno de los más nuevos que ha entrado, pero obviamente tengo un proceso full adelantado.
El colectivo mío se llama HARDLUV. Ahorita viene un aniversario; en su primera edición entraron por ahí casi unas 280 personas y fue buenísimo. Como yo tengo experiencia en producción y montaje de eventos, lo que quise organizar fue una experiencia. Para este año le apuntamos a mínimo 600 o 700 personas. Hemos construido entre todos un buen nicho donde, pues, si llegan 500, se atienden las 500, y la idea es que siga creciendo.
A mí ya me conocían del medio del entretenimiento local, pero este año la meta fue combinar nuestras raíces peculiares —la champeta, la coletera, la estética del salchipapeo— con la electrónica. Mi prioridad siempre es conectar con las personas, que se sientan identificadas con la jocosidad y la identidad costeña.
En Barranquilla no tenemos la megaestructura comercial de Bogotá o Medellín para convocar a 15,000 o 20,000 personas, pero estamos construyendo un nicho muy fiel. Si llegan 500 personas, se atienden de manera increíble para que la experiencia los haga volver y sigan apoyando.
¿Cómo lograste romper barreras y llegar a nuevas audiencias?
¡El TikTok ha sido una gran herramienta! He entrado en el trend de Colombia en varios videos, y en la ciudad he magnificado bastante eso, más ahora con el video del Pechiche.
El Pechiche de Curramba es un alter ego que nació de las placas de esas coletas de picós. Yo antes era residente en La Popular Tienda, un espacio súper alternativo, y fusionaba toda esa coletera, todo ese espacio de verbena, con el crossover y nuestra identidad. Como yo soy DJ de scratch, de Hip Hop, siempre tuve esa inspiración; y yo decía: «bueno, los de Estados Unidos hacen scratch con su funk, con su soul… pues acá lo que tenemos es verbena, champeta, africano, vallenato». ¿Por qué no hacer tornamecismo con eso? Realmente eso es ser real a tus raíces.
Pregunta: ¿Cómo te perfilaste en esa red para no quedar como un influencer o entertainer?
¡Sí, sí, sí! Yo me pintaba haciendo TikTok, pero en un momento se volvió como medio clicheoso, como «influencer». Yo quería entrar ahí, pero no quería hacer el ridículo, literalmente quería usarla como un medio de expresión de mi arte. Al principio era como, ok, ¿cómo hacemos?, pero luego le coges la fórmula. Le comienzas a hablar real a una cámara, como a una persona. Cada TikTok es una personalidad totalmente diferente y ha sido una bendición full.

¿Cómo es que es tu propuesta artística? ¿Qué influencias manejas?
Bueno, pues las mezclas mías como tal… con lo que yo conecté realmente fue con el Hard Techno. Comencé a estudiar también lo que es el Hard Bounce, el Trance, el Groove, y comencé a meterle todos estos sonidos de sabor que nos identifican.
Hace poco estuve en Bogotá en el pre-aniversario de Radio Berlín y me sorprendió que me pidieran el remix de la canción del Junior de Barranquilla. ¡En Bogotá! El sabor hace que la gente se goce la curva musical de otra manera. Es una propuesta de identidad, de culto, de baile, de sabor, de Colombia. Aquí en somos pachangosos y recocheros por naturaleza. Por eso, si hay un nombre para lo que hago, lo digo con orgullo: es La Techno Coletera.
El salchipapeo viene de los vallenateros nuevos que hacen las canciones repetitivas, eso lo dijo Jorge Oñate. Entonces, pues a mí me cayó: imagínate yo, Barranquillero, Carnavalero, Tecnero… el Tecnero Coleto. Si hay un nombre que le pueda llamar a eso, yo estaría orgulloso de que le llamaran La Tehcno Coletera, literalmente. «La Techno Coletera… literalmente esa expresión de lo que tú eres y se fue así, no tengo explicaciones. Esa fusión creo que ha sido muy importante en mi carrera.»
¿Crees que en Barranquilla o en la costa hay mayor recepción hacia estos sonidos duros ? O también se ve convocatoria en fiestas de club, con house?
Sí, sí, claro. La escena raver ahora mismo acá tiene una gran convocatoria full, pero también disfrutamos lo que es el Tech House, el Minimal Deep Tech, el House. Hay un club aquí, el único club ahora mismo housero y de tech house que se llama Magic Club. Es una casa electrónica brutal, dentro de unas 300 personas.
Yo tengo parte de la curaduría ahí también, me encargo de las fiestas de techno, y a veces también toco tech house. Es muy importante que estén estos espacios, que si no hay techno, hay house, y uno siempre está aprendiendo y refrescando el oído.
¿Qué peso tiene la capital en tu proyección artística?
Bogotá es el primer mundo de Colombia a nivel de entretenimiento. Si quieres establecerte como un artista nacional completo y ver propuestas vanguardistas, Bogotá es la ciudad. Tienen la magia de magnificar al artista; de allá es Páramo (Estéreo Picnic), con quienes tuve la oportunidad de trabajar haciendo los warm-ups en los conciertos de Shakira aquí en Barranquilla. También toqué en el domo de Baum Festival y la energía fue a otro nivel.
Medellín es la capital del reguetón, pero Bogotá maneja una amplitud cultural inmensa. De hecho, tengo en los planes irme a vivir allá muy pronto y ya estoy planeando llevar una edición de Harlock a la capital.

¿Cómo fue lo de Shakira ¿fuiste el DJ de la gira de ella?
Fue aquí en Barranquilla. Me escribieron de Páramo, con quienes tengo muy buena relación, y se dieron cinco fechas: tres en el Malecón del Río y dos en el Estadio Metropolitano. Estuve en la minimización de cuando estaba entrando la gente, como en el parqueadero, haciendo el warm-up
Allá en Bogotá te abrigabas, acá te asabas haciendo la fila parchadito, huyéndole al sol. Pero para mí fue súper importante, porque a nivel artístico te abre una cantidad de puertas, y estar ahí en el concierto de alguien que también en algún momento caminó por estas calles guerreándola, es un orgullo barranquillero brutal.
¿Qué está pasando en tu faceta como productor de estudio?
Estoy terminando el EP del Pechiche, que viene cargado de edits de temas muy jocosos estructurados sobre bases de techno. Después, lanzaré un segundo EP con música hecha desde cero: ideas frescas, algunas pistas rápidas, otras con tintes más oscuros, pero siempre enfocadas en el dancefloor. Este segundo trabajo incluirá colaboraciones y features muy interesantes con artistas y raperos locales.
Todo lo que hemos hablado me lleva a pensar que hay una cultura de la electrónica en Barranquilla. Seguramente conoces a Bclip.
Sí, BClip ha sido un gran ejemplo a la hora de representación. Muestra esa costeñidad en el exterior. Lleva mucho tiempo allá y yo creo que lo ha hecho súper impecable, él estaba tocando en un after con Skrillex, imagínate. Es bacanísimo lo que ha hecho el brother, me parece. Súper interesante, una propuesta emergente, muy alternativa y, ante todo, muy costeña.
En las preguntas que tú me hacías, como que, ¿Qué tiene que ver el Junior con la electrónica? Pues no va muy diferente porque la euforia que se maneja aquí, con todo el tema pasional y todo esto, no importa si pierda o si gane, esa energía se mantiene arriba también. Yo que toco en BPM súper altos (160, 155, hasta 170), son BPM súper altos que engranan perfectamente con todo la costeñidad de uno también, ese calor también, más que todo es como esa
representación de pasión.
*Colaboración y redacción: Víctor Lara, Comunicador Social y Periodista de la Universidad de la Universidad Externado de Colombia. Label Manager del sello Plasmodia e integrante de la mesa editorial de M.A.A.S desde 2021.
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